
Un evento no empieza cuando se abren las puertas. Empieza mucho antes, en la planificación, la coordinación y todas esas decisiones previas que determinan cómo funcionará todo. En Eteria, esa parte previa es donde se construye la experiencia: el concepto, la narrativa, la logística y los detalles que hacen que todo fluya sin que el público lo note.
Todo empieza con una intención: provocar una emoción concreta en quienes vivirán el evento. A partir de ahí, se define un concepto creativo que guía cada decisión. Es lo que convierte un espacio en una historia y una actividad en un recuerdo. Sin concepto, no hay emoción; sin emoción, no hay evento.
Pero la clave también está en lo operativo: coordinar equipos, anticipar necesidades, diseñar recorridos claros, ajustar la iluminación, el sonido, los tiempos… Son aspectos que el público no percibe directamente, pero que determinan cómo se vive el evento. Y es precisamente esa parte práctica la que hace que todo funcione. Estas son las claves que acompañan a Eteria desde hace años y que siguen guiando la forma en la que damos vida a cada evento:
Después de esa base clara y de toda la planificación previa, comienza el proceso que da forma real a cada evento.
Un recorrido que seguimos en Eteria desde hace años y que convierte una idea en una experiencia… y que se desarrolla en cuatro fases clave:
Antes de diseñar cualquier propuesta, recopilamos toda la información necesaria para entender el proyecto en profundidad. Definimos objetivos, público, mensaje, presupuesto disponible y expectativas del cliente. Revisamos el contexto de la marca, el tipo de evento, el espacio previsto, las necesidades técnicas, los tiempos y cualquier condicionante operativo. Esta fase incluye reuniones iniciales, análisis de briefing, estudio de viabilidad, detección de riesgos y alineación estratégica. Con todo ello construimos una base sólida y realista sobre la que desarrollar el resto del proyecto.
A partir del briefing y de los objetivos definidos, desarrollamos una propuesta creativa y operativa que da forma al evento. En esta fase definimos la narrativa, la estética, la distribución del espacio, la escenografía, la señalética, la ambientación y la experiencia del usuario. Elaboramos propuestas visuales y un recorrido detallado para asegurar coherencia entre todos los elementos. También evaluamos la viabilidad técnica y presupuestaria de cada idea para garantizar que el concepto pueda ejecutarse tal y como se plantea. Es el momento en el que la idea inicial se convierte en un diseño concreto y aplicable.
En esta etapa organizamos todos los elementos que harán posible el evento: logística, proveedores, presupuesto, tiempos, equipos, producción técnica, catering, transporte, permisos, seguridad, montaje y desmontaje etc. Coordinamos a cada parte implicada, revisamos necesidades, anticipamos posibles incidencias y definimos un plan operativo claro. Es la fase en la que todo se estructura y se asegura que cada pieza encaje para que el evento pueda desarrollarse sin obstáculos.
El día del evento ponemos en marcha todo lo planificado: supervisamos el montaje, coordinamos a los equipos, controlamos los tiempos, gestionamos accesos y revisamos la producción técnica en cada fase. Atendemos imprevistos, verificamos que los proveedores cumplan con lo acordado y acompañamos al cliente para asegurar que todo avance según lo previsto. Es el momento en el que creatividad, técnica y logística se integran para dar forma a la experiencia que vivirá el público.
Al final, el trabajo de Eteria consiste en convertir una idea en una experiencia bien diseñada y ejecutada. No solo desarrollamos conceptos o coordinamos equipos: gestionamos proveedores, controlamos presupuestos, supervisamos la producción y cuidamos cada detalle para que el evento funcione de principio a fin. Lo que el público ve es solo una parte. Lo que realmente sostiene un evento es todo el trabajo previo: planificación, logística, creatividad aplicada y una coordinación precisa. Ahí es donde Eteria aporta valor, en ese proceso completo que permite que una idea se transforme en una experiencia que deja huella.