
Razones por las que trabajar en una agencia de publicidad, y concreamente con nosotros, en Eteria, es mejor de lo que parece
Sabemos que trabajar en una agencia de publicidad puede sonar, desde fuera, a una mezcla extraña entre Mad Men, un grupo de WhatsApp que nunca duerme y alguien diciendo “¿y si le damos una vuelta?”. Y… bueno. Un poco sí.
Pero también es una experiencia bastante adictiva. Porque, aunque no siempre sepamos qué día de la semana es, hay razones de peso para amar la vida de agencia. Aquí van algunas.
1. Porque no te aburres. Nunca. Jamás.
En una agencia puedes empezar el día hablando de seguros, seguir con una app de comida y terminar pensando cómo hacer sexy una campaña de tornillos.
La rutina no existe.
El tedio, tampoco.
El cerebro siempre está en modo “vale, ¿y ahora cómo demonios contamos esto?”.
2. Porque trabajas con gente muy, muy distinta
Diseñadores, editores, programadores, creativos, cuentas, gente que habla en memes, gente que toma café como si fuera su personalidad…
Aprendes a:
Traducir “briefing” a “algo visual”
Traducir “hazlo más rompedor” a algo real
Traducir silencios largos en reuniones (nivel experto)
Y, sin darte cuenta, aprendes de todos.
3. Porque ves tus ideas en el mundo real
No hay nada como ver:
un anuncio publicado
una campaña en la calle
un post que funciona
una idea que ayer era nada y hoy es algo
Es esa sensación de:
“Eso… lo hice yo. Bueno, nosotros. Pero yo un poquito”.
4. Porque aprendes más rápido que en cualquier máster
Una agencia es una escuela intensiva de: marcas, sectores, herramientas, personas ¡y errores!
Aquí aprendes haciendo. Y fallando. Y volviendo a hacer.
Todo muy práctico. Muy real.
5. Porque desarrollas superpoderes profesionales
Después de un tiempo en agencia eres capaz de:
6. Porque hay espacio para ser tú (más o menos)
Las agencias suelen ser lugares donde: puedes vestir más como tú, decir lo que piensas (con cabeza), proponer ideas aunque no seas el más senior. No es que todo sea hippie y libre, pero la personalidad suma, no resta. Y eso se agradece.
7. Porque el humor es parte del sueldo emocional
Cuando las cosas se ponen intensas (porque se ponen), reírse salva vidas.
Chistes internos, nombres absurdos de versiones, memes del proyecto, ironía fina y sarcasmo compartido.
No lo pone en la nómina, pero compensa bastante.
8. Porque ves cómo creces (aunque no te des cuenta)
Un día te das cuenta de que entiendes mejor a los clientes, propones con más criterio y con argumentos, sabes cuándo una idea merece pelea y cuándo no y ya no te da tanto miedo decir lo que piensas.
Eso es crecer profesionalmente. Aunque llegue disfrazado de caos diario.
9. Porque no haces “solo tu parte”
En agencia ves el todo:
Y eso te convierte en un perfil completo, curioso y adaptable. Muy cotizado, por cierto!
10. Porque, aunque te quejes… no lo cambiarías tan fácil
Sí, hay días largos.
Sí, hay timings locos.
Sí, hay clientes que dicen “no me termina de convencer” a algo que les encantó ayer.
Pero también hay equipos, aprendizajes, ideas, risas y esa sensación de estar haciendo algo creativo con sentido.
Y eso engancha.